
El respaldo del Partido Verde a Cruz Pérez Cuéllar provocó una cadena de respuestas dentro de la llamada Cuarta Transformación. Mientras Andrea Chávez reafirma su militancia en Morena, el PT rechaza condicionamientos y la dirigencia guinda advierte que podría competir sola en 2027.
La disputa por la candidatura de Morena al Gobierno de Chihuahua dejó de ser una competencia silenciosa entre aspirantes y comenzó a convertirse en un enfrentamiento abierto entre partidos, dirigencias y grupos políticos.
El movimiento que encendió la mecha provino del Partido Verde Ecologista de México. Arturo Escobar, coordinador político nacional del PVEM, respaldó públicamente al alcalde con licencia de Ciudad Juárez, Cruz Pérez Cuéllar, y condicionó la alianza electoral con Morena y el Partido del Trabajo a que el juarense encabece el proyecto rumbo a la gubernatura en 2027.
La declaración cambió por completo el tablero. Hasta ese momento, Morena, el Verde y el PT habían sostenido que la candidatura sería definida mediante una encuesta común. El mensaje del Verde fue interpretado dentro del partido guinda como una presión anticipada y como un intento de intervenir en una decisión que Morena considera propia.
La respuesta más directa llegó de Andrea Chávez.
“Le deseo mucha suerte a Cruz con el Partido Verde; yo voy con Morena”, declaró la senadora con licencia, quien aseguró que su trayectoria, su militancia y su proyecto político se encuentran dentro del movimiento fundado por Andrés Manuel López Obrador. Chávez afirmó que confía en ganar la encuesta y agradeció los respaldos que ha recibido de liderazgos morenistas y petistas.
La frase, aunque breve, marcó una línea divisoria: Cruz apareció arropado por el Verde, mientras Andrea buscó presentarse como la aspirante identificada directamente con Morena.
El PT rechaza las condiciones
Desde el Partido del Trabajo, la diputada federal Lilia Aguilar también rechazó que la permanencia de la coalición pueda condicionarse a favor de un aspirante.
La legisladora sostuvo que el Verde tiene derecho a expresar preferencias, pero señaló que los acuerdos nacionales establecen que la candidatura debe resolverse mediante encuesta. También advirtió que, si el PVEM decide abandonar la coalición, el PT permanecerá junto a Morena y respaldará a quien resulte ganador del proceso interno.
Así, la alianza que pretendía proyectar unidad rumbo a 2027 comenzó a mostrar tres posiciones distintas: el Verde impulsando abiertamente a Cruz, figuras del PT cercanas a Andrea y Morena tratando de conservar el control de la decisión.
Morena responde: “Podemos ir solos”
La presidenta estatal de Morena, Brighite Granados, endureció la postura del partido y aseguró que nadie podrá condicionar el proceso interno.
“Nadie nos va a amedrentar; nadie nos va a condicionar”, expresó al señalar que Morena es suficientemente fuerte para competir sin aliados en Chihuahua, aunque aclaró que la dirigencia todavía apuesta por mantener la coalición. Granados insistió en que la encuesta es un mecanismo “inamovible” y que la decisión no será tomada por dirigentes nacionales, legisladores o partidos externos.
La dirigente también fue cuestionada por la aparición de Cruz Pérez Cuéllar en un evento del Verde portando una camisa con los logotipos de ese partido. Granados respondió que, hasta donde tiene conocimiento, el alcalde con licencia continúa siendo militante y aspirante de Morena, pero recordó que los perfiles registrados deben fortalecer al partido al que pertenecen.
Incluso Ricardo Monreal calificó como “desafortunada” la presión del PVEM y pidió a sus dirigentes esperar los tiempos de Morena. El coordinador de los diputados morenistas sostuvo que la alianza debe construirse sin imposiciones y permitiendo la participación de todos los aspirantes.
La unidad duró poco
Andrea Chávez y Cruz Pérez Cuéllar se registraron formalmente el 23 de junio para competir por la coordinación estatal de la transformación. Andrea llegó sin un contingente numeroso y destacó que había solicitado licencia para evitar dudas sobre la utilización de recursos públicos. Cruz arribó acompañado por cientos de simpatizantes, funcionarios y legisladores, entre gritos de “gobernador”.
Desde entonces, ambos proyectos han mostrado estilos y estructuras distintas.
Andrea intenta posicionarse como la candidata de la militancia guinda, del relevo generacional y de la cercanía con el proyecto nacional de Claudia Sheinbaum. Cruz apuesta por su estructura territorial, el control político construido desde Ciudad Juárez y la capacidad de sumar fuerzas externas.
El problema para Morena es que la competencia ya no ocurre solamente entre dos aspirantes. Ahora intervienen las dirigencias nacionales de los partidos aliados, legisladores, alcaldes, operadores territoriales y grupos internos que buscan garantizar posiciones dentro de una eventual coalición.
¿Encuesta o negociación?
Formalmente, Morena mantiene que la candidatura será definida mediante encuesta. Políticamente, sin embargo, los acontecimientos muestran que el resultado también dependerá de negociaciones, alianzas y capacidad de presión.
El Verde pretende convertir su respaldo a Cruz en una condición para permanecer en la coalición. Andrea responde envolviéndose en la bandera de Morena. El PT asegura que acompañará al ganador, pero rechaza las imposiciones. Y la dirigencia estatal amenaza con competir sin aliados antes que entregar la decisión.
La sucesión apenas comienza, pero ya dejó una primera conclusión: Morena todavía no enfrenta al PAN por la gubernatura de Chihuahua y sus principales grupos ya comenzaron a enfrentarse entre ellos.
La gran pregunta ya no es solamente quién ganará la encuesta.
También habrá que observar si, después de los señalamientos, las amenazas y los respaldos anticipados, Morena, el Verde y el PT todavía podrán presentarse ante los electores como una coalición unida.








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